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 Orgullo y Prejuicio Pasión en Arabia [InuxKag]

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Angelica Teach
Capitán de Navio
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Fecha de inscripción : 26/08/2011
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MensajeTema: Orgullo y Prejuicio Pasión en Arabia [InuxKag]   Dom Ago 28, 2011 1:57 pm

Capitulo 1: El Visir Miroku.

Esta escrito hacia ya mucho tiempo, que los humanos llevan su destino al nacer. Uno no puede huir de su destino, ciertamente puede intentar escabullirse de él pero jamás escapar. Uno consigue huir a un lugar muy lejano, pero al final tu destino de alguna manera se realizará.

— Estoy exhausta, he pintado demasiado.- dije dando un bostezo, mientras miraba el esplendido jardín.

Me llamo Kagome Higurashi, tengo 19 años y vivo en la ciudad de Paris, hermoso lugar para vivir. Mi cabello es de color negro oscuro, azabache podría decirse, o tal vez como decía mi padre “negro como el manto de la noche desértica”. Muy profundo a mí parecer. Mi familia murió cuando yo tenía a penas 8 años de edad.

— ¿Ya esta lista? Kagome.- giré mi rostro con una sonrisa.

— Si, lo estoy Kouga.- conteste amablemente.

¿Dónde me quede? Así…mi familia murió cuando tenía 8 años, en aquel tiempo yo vivía en mi ciudad natal Riad, pero poco después de su muerte tome una embarcación que me dejo en Francia y desde entonces vivo aquí.

— Kagome apresúrate por favor.- pidió amablemente.

— Lo lamento.- me disculpe mientras recogía el lienzo y las pinturas.

Se preguntaran ¿Quién es Kouga? Pues el es como mi familia, es un joven moreno, muy apuesto sin duda, sus ojos son lilas y muy fuerte tanto física como políticamente. Es un hombre amable y bondadoso que me ayudo cuando llegue a este país. Es muy conocido aquí, ya que es dueño de una de los museos más grandes de todo el país y que espera algún día que la conviertan en parte del estado.

— Permítame ayudarle.- se ofreció tomando el caballete y colocándolo en el carruaje.

— Muchas gracias.- guarde el cuadro en el carruaje y el me cedió su mano para que me subiera.

Agradecí con la cabeza y tome asiento en el interior del carruaje; tomó asiento frente a mí y los caballos comenzaron a moverse causando así el movimiento del carruaje.

— Ha pintado un hermoso cuadro.- halagó mi trabajo.

— Gracias Kouga, dime si no es molestia ¿A dónde nos dirigimos?

— Como sabes me fascina tu trabajo, claramente eres una gran artista y he decidido colocar parte de el en mi galería.

— Aun no le he dado las gracias por ello.- dije apenada.

— No te preocupes por eso, Kagome ahora nos dirigimos a un gran baile que se realiza en el museo, por lo que primero pasaremos por tu casa a dejar estas cosas y a que te vistas apropiada mente.

— Tan de improvisto Kouga, debiste avisarme con anticipación, no tengo que ponerme.- le reclame.

— Si tienes, en su cama se encuentra un hermoso traje color azul que llevaras puesto, además es una tontería.- me aseguro— Lo que si se rumora es que estará el representante del Sultán Inuyasha Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar.

— El abu ¿Qué?...- ¿con que se come eso?, pensé. La verdad si sabía pronunciarlo pero no deseaba recordar mi pasado.

— Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar, tarde todo un día en poder pronunciarlo no es nada sencillo, lo admito.- reí ante su comentario.

Al llegar a mi casa, baje del carruaje y subí a mi pequeña habitación decorada con simple papel de flores y cortinas tapando cada parte del empapelado, me fascinaba ese cuarto me recordaba mucho a mi hogar en Riad aunque la verdad odiaría tener que volver a Arabia.

No lo soportaba para mi era incomodo el simple hecho de estar allí. Han oído ¿Qué su destino esta escrito al nacer? Pues si es así no deseo que se realice el mío. Aun recuerdo con claridad la razón primordial por la que yo me fue de esa tierra exótica e implacable.

Flash Back

Era una tarde soleada como siempre, solo había pasado un mes de la muerte de mi familia por lo que habitaba sola en mi casa. A pesar de mi corta edad sabia defenderme por mi misma. Caminaba por las calles del bazar hasta que una anciana extraña llamo mi atención. Me acerque a esa mujer oculta entre las sombras de un rincón del bazar.

— Hola pequeña Kagome.- saludo con una sonrisa en cierto modo temible.

— ¿Cómo sabe mi nombre?- pregunte asombrada.

— Porque lo leí en el libro de tu destino.- contesto.

— ¿Cómo? ¿Acaso puede ver mi destino?- pregunte.

— Si Kagome ¿deseas conocerlo?

— Si, quiero saber mi destino.- admití emocionada, tome asiento en el mullido cojín frente a la anciana y tomó mi mano.

La miro fijamente durante mucho tiempo, luego acerco una pequeña taza de té y coloco mis dedos dentro del liquido tibio. Luego vertió el liquido en una olla y tomo la taza entre sus manos.

— Serás una joven atrapada en un cuerpo de mujer, no querrás entregártele a nadie, serás una fiera, una tigresa indomable.

— Que bien.- admití.

— Pero…como toda fiera debe tener a un amo que la controle.- dijo con una sonrisa de satisfacción.

— A ¿Qué se refiere?

— No solo será un amo natal de esta tierra, este lograra domar a la fiera de tu interior, poseerte en todos los sentidos y satisfacer cada una de las necesidades para así liberarte en su mundo. Cautivar tu ser y aprisionar a la joven para liberar a la mujer…muere la niña, nace la mujer. Si no lo haces y te niegas a cumplir tu destino, tu alma te negara y vivirás en un infierno total.

— Si es así entonces no quiero que se cumpla, jamás me entregare a ningún hombre.- dije desafiante.

— No puedes huir de tu destino.- advirtió.— El sol te estará vigilando hasta cautivarte.- grito al salir de la tienda.

End The Flash Back

Ya estábamos llegando al museo donde se realizaba la fiesta, Kouga como siempre lucía su presentable esmoquin negro y yo el vestido azul y las zapatillas azules que se encontraban junto a mi cama.

Entramos al museo y me lleve una grata sorpresa al ver muchas de mis obras colgadas en las paredes.

— Me gusta mucho esta sorpresa.- musite a Kouga quien sonrió satisfecho.

— Me alegro.- tomo mi mano y nos condujimos a ver varias obras, por parte de Kouga comenzó a hablar con los invitados y a presentarme con estos.

— El placer es mió.- me presente con otro de los tantos que había conocido esa noche. Giré mi rostro en ese momento y vi a un hombre vestido con ropa de occidente.

Volteó su mirada y fijo su rostro en el mío, sus ojos azules hicieron que mirara hacia otro lado por la vergüenza que me provocaba el que me hubiese descubierto contemplándolo.

A pasos lentos y exóticos fue acercándose hacia Kouga y mi persona, mientras que intenté huir pero mis pies no respondían.

— Buenas noches caballero.- saludo a Kouga— Madame.- tomó mi mano, la beso como es típico en Francia.

— Buenas noches.- contesto Kouga, emocionado al ver, supuse algo tan exótico.

El hombre vestía un traje rojo oscuro, casi como sangre que resaltaba sus ojos azules, un collar de oro puro al igual que su cinturón y babuchas igualmente de oro.

— Me había sido informado de que sería una fiesta informal, pero al parecer me equivoque, a la aproxima vendré de un modo elegante.- a Kouga casi se le salen los ojos ante aquel comentario.

— ¿Acaso posee una prenda mas elegante?- preguntó casi sin habla. Por lo que reí.— ¿De que ríes Kagome?- preguntó sin comprender.

— Lo lamento Kouga, Excuse moi pero al parecer mi querido amigo no comprendió la broma.- dije intentando salvar la noche.

— Es natural que una joven tan inteligente como usted lo es señorita Kagome, allá pintado tal belleza.

— ¿Una broma?- preguntó Kouga un poco lento.

— Perdón no me he presentado, soy el visir Miroku de Allah Muhammed de los el-Gahshigar.

— Un placer.- hice una reverencia ante el ministro.— Visir Miroku de Allah Muhammed de los el-Gahshigar.

— ¿Puede pronunciarlo?- preguntó Kouga aun un poco lento.

— Llámeme solo Miroku por favor.- pidió ignorando ambos el comentario de Kouga.

— Muy bien Miroku.- conteste.

— Y ¿Qué lo trae a mi humilde museo?- preguntó Kouga introduciéndose a la conversación.

— Pues he venido a petición del sultán en busca de una mujer que pudiese retratar la belleza de sus tierras.- explico.— Y me ha llamado de sobre manera el arte de la señorita Kagome, tanto que he decidido que por favor vengan a el palacio de Shikon en los adentros del desierto, en los terrenos de los el-Gahshigar.

— Me halaga de sobre manera pero…- cuando estaba por negarme Kouga me interrumpió.

— Aceptamos gustosos asistir al palacio.- respondió por mí.

— Kouga.- musite en desespero.

— Magnifico, en ese caso los veré de nuevo el día de mañana en el barco que zarpa hacia allá. Partirán conmigo al amanecer.- dicho esto se retiró.

— ¿No te alegra?- pregunto emocionado, pero al ver mi rostro el suyo se puso pálido. — ¿Por qué me miras de un modo tan feo?-pregunto aterrado.

— Yo iba a negarme, no pienso ir.- le dije furiosa.

— Pero serás reconocida internacionalmente.- objetó.

— No me importa, no voy y punto.- cruce mis brazos como niña pequeña.— No habrá nada que me haga cambiar de parecer.

— Vamos Kagome ¿Cuándo te he obligado ha hacer algo que te disguste?- muy mal argumento.

— ¿Qué me dices del día en que te dije que no entráramos a la casa embrujada y tú insististe? En contra de mi voluntad entramos y al final saliste llorando.- su mirada pasó a la defensiva.

— No salí llorando, me entro una basurita en los ojos…- objetó.

— O de la vez en ¿Qué te dije que no era buena idea ir a la taberna de la esquina? luego fuimos, y que ocurrió saliste golpeado por una pelea entre borrachos, y ni siquiera eras uno de los borrachos solo que estabas en medio de los dos.

— Si pero esta vez es por el bien de tu carrera, no es nada malo así que si vamos, y no te lo digo como tu amigo sino como tu apoderado.

Olvide decirles que yo trabajaba para Kouga, pues el es mi apoderado, mi jefe en otras palabras, y un idiota cuando se lo propone.

— Eres un idiota.- salí del salón de modo que nadie se diera cuenta de la pelea.

Subí al carruaje de Kouga y le pedí que me llevara a casa. Al llegar me recosté en la mullida cama y me quede profundamente dormida.

Sueño…

Me encuentro en un gran desierto, corriendo hacia una dirección desconocida, escapando de algo, un hombre en su caballo, su rostro cubierto con tela y el brillo de sus ojos se resaltaba por culpa de la luna.

Caí en la arena y un látigo golpeo cerca de mí. El hombre descendió de su caballo y se acercó hasta mí, tomó mi rostro en sus manos y sus ojos como el sol me miraron fijamente…

Entonces la voz de la anciana se escucho de repente.

>>“Muere la niña…Nace la mujer…”

Desperté agitada por el sueño que había tenido, mire a mis alrededores y me percate de que no estaba en mi alcoba, salí de la habitación y casi me da un ataque al corazón al notar el mar alrededor y sentir el bamboleo de la nave. Estaba en un barco, y podría jurar que era en dirección al desierto de Arabia.

Continuara:::::::::


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